La observación, realizada con la cámara infrarroja DRAGO-2, demuestra la capacidad de la tecnología desarrollada por el IAC en Canarias para detectar y hacer seguimiento de vertidos de hidrocarburos en el océano
El satélite ALISIO-1, primera misión espacial propia del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha captado una mancha de petróleo asociada al petrolero Caroline Bezengi, encallado en las proximidades de la isla omaní de Al Qibiliya, en el archipiélago de Al Hallaniyat, en el mar Arábigo.
La imagen, obtenida el 22 de septiembre con la cámara infrarroja DRAGO-2, permite distinguir la extensión del vertido alrededor del buque y supone una nueva demostración de las capacidades de esta tecnología, desarrollada en Canarias por el equipo de IACTEC-Espacio, para la observación de la Tierra y el seguimiento de fenómenos con impacto medioambiental.
La detección y monitorización de vertidos de combustibles en el océano es, de hecho, una de las aplicaciones para las que fueron concebidos ALISIO-1 y DRAGO-2, junto con el seguimiento de incendios, volcanes, inundaciones, procesos de desertificación o evolución de cultivos.
Una cámara especialmente sensible a la presencia de petróleo
La imagen obtenida por ALISIO-1 es una composición en falso color realizada a partir de las dos bandas espectrales de DRAGO-2, centradas en 1100 y 1600 nanómetros. Ambas se encuentran en el denominado infrarrojo de onda corta o SWIR, una parte de la luz invisible para el ojo humano que permite obtener información de la superficie terrestre y marina que no puede apreciarse en una fotografía convencional.
La banda situada en torno a los 1100 nanómetros resulta especialmente interesante para este tipo de observaciones. Los vertidos de petróleo y las mezclas de petróleo y agua que se forman en la superficie marina presentan una respuesta característica en esta región del espectro, lo que puede ayudar a diferenciarlos del agua circundante.
Esta característica convierte a DRAGO-2 en un instrumento especialmente sensible a la presencia de hidrocarburos. Al combinar la información obtenida en sus dos bandas, el equipo puede resaltar la mancha y estudiar su distribución sobre la superficie del mar.
El equipo de IACTEC-Espacio ha contrastado además la observación de ALISIO-1 con imágenes obtenidas por los satélites Sentinel, dentro del programa europeo Copernicus. Este tipo de comparaciones permite contextualizar los datos obtenidos por la misión del IAC y evaluar el valor de ALISIO-1 como plataforma complementaria a grandes misiones internacionales de observación de la Tierra, una metodología que el equipo ya ha aplicado en observaciones anteriores.
Una tecnología desarrollada en Canarias
DRAGO-2 es una cámara compacta diseñada para observar la Tierra en el infrarrojo de onda corta y desarrollada íntegramente por IACTEC-Espacio. A bordo de ALISIO-1 ofrece una resolución de aproximadamente 50 metros por píxel, frente a los cerca de 300 metros por píxel de su predecesora, DRAGO-1. Esta mejora permite estudiar con mayor detalle fenómenos localizados sobre la superficie terrestre y marina.
ALISIO-1, acrónimo de Advanced Land-Imaging Satellite for Infrared Observations, fue lanzado en diciembre de 2023 y constituye el primer satélite propio del IAC dedicado a la observación de la Tierra. Además de DRAGO-2, incorpora un módulo de comunicaciones ópticas mediante láser.
Una de las ventajas de disponer de una misión propia es la posibilidad de programar observaciones sobre zonas concretas de interés cuando la órbita y las condiciones de adquisición lo permiten. Esta flexibilidad permite utilizar ALISIO-1 para estudiar fenómenos específicos y comprobar sobre casos reales las aplicaciones para las que fue diseñada su tecnología.
La operación del satélite se realiza actualmente en colaboración con Open Cosmos, mediante un convenio con el IAC. La empresa, responsable también del diseño y fabricación de la plataforma satelital, se encarga de la operación de ALISIO-1 y hace posible ejecutar las observaciones planificadas por el equipo de IACTEC-Espacio. Para el desarrollo de la misión también participaron otras empresas del sector espacial, entre ellas Deimos y D-Orbit.
La observación del Caroline Bezengi permite ahora validar una de esas aplicaciones sobre un episodio real de contaminación marina: la detección y seguimiento de vertidos de hidrocarburos desde pequeños satélites.
Un vertido seguido desde el espacio
El Caroline Bezengi permanece encallado en una zona rocosa próxima a la isla de Al Qibliyah, perteneciente al archipiélago omaní de Al Hallaniyat. El Ministerio de Transportes, Comunicaciones y Tecnologías de la Información de Omán ha informado de las operaciones de salvamento y contención del vertido, desarrolladas en colaboración con autoridades nacionales y especialistas internacionales y dificultadas por las condiciones meteorológicas y marítimas de la zona.
El incidente que dejó al petrolero varado se produjo en junio de 2026. Distintas informaciones han señalado que el buque sufrió daños antes de encallar, pero la causa concreta del incidente no está establecida de forma concluyente. Las autoridades y equipos de respuesta han centrado desde entonces sus esfuerzos en reducir las consecuencias medioambientales del vertido.
El episodio ha sido seguido mediante diferentes sistemas de observación por satélite. En agosto, las autoridades omaníes estimaban que la contaminación visible en superficie se extendía por unos 400 kilómetros cuadrados, aunque la extensión y distribución de una mancha de petróleo puede cambiar de forma significativa por efecto de las corrientes, el viento y el oleaje.
Aplicaciones para Canarias
Más allá de este caso concreto, la observación pone de relieve el interés de disponer de tecnologías propias capaces de detectar fenómenos similares en otras regiones, incluidas las aguas próximas a Canarias.
Los vertidos de hidrocarburos pueden afectar áreas marítimas extensas y evolucionar rápidamente en función de las condiciones ambientales. Contar con instrumentos capaces de observarlos desde el espacio puede aportar información complementaria sobre su extensión y evolución y contribuir al seguimiento de este tipo de emergencias.
Desde su puesta en órbita, ALISIO-1 ha servido para demostrar diferentes aplicaciones de esta tecnología. En agosto de 2026, por ejemplo, el IAC publicó imágenes obtenidas por DRAGO-2 de los incendios de Ávila y Madrid, en las que el instrumento permitió identificar tanto superficies quemadas como focos activos.
La nueva observación amplía esta experiencia a un ámbito diferente y confirma en condiciones reales otra de las aplicaciones previstas desde el diseño de la misión: la monitorización de vertidos de combustibles en el océano. Esta capacidad ya figuraba entre los usos previstos para DRAGO-2 y ALISIO-1 desde las primeras fases de la misión.
Una línea estratégica dentro de CELESTE
El desarrollo de ALISIO-1 y de las cámaras DRAGO se integra en la estrategia del IAC para consolidar en Canarias capacidades propias en instrumentación espacial y observación de la Tierra.
IACTEC-Espacio, programa integrado en IACTEC, está especializado en el diseño y desarrollo de cargas útiles para pequeños satélites. Las cámaras DRAGO constituyen una de sus principales líneas tecnológicas y han sido concebidas para combinar un tamaño, peso y consumo reducidos con capacidades de observación en el infrarrojo de onda corta.
Esta actividad forma parte actualmente del laboratorio de Espacio del proyecto CELESTE, desde el que el IAC trabaja en nuevas generaciones de instrumentación y futuras misiones de mayor complejidad. La experiencia acumulada con ALISIO-1 resulta además especialmente relevante para iniciativas como la futura Constelación Islas Canarias, impulsada por el Cabildo Insular de Tenerife y el IAC para avanzar hacia capacidades propias y recurrentes de observación de la Tierra mediante pequeños satélites.
IACTEC-Espacio nació y ha crecido hasta alcanzar sus capacidades actuales gracias, principalmente, al apoyo financiero y de infraestructuras del Cabildo Insular de Tenerife.
La misión ALISIO-1 ha recibido además financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades procedente de los fondos NextGenerationEU, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España.