John Leibacher: "El experimento GONG ha superado con creces las expectativas"El astrofísico participa en el congreso sobre "Sismología solar y estelar en los albores del nuevo milenio" que se celebra en Santa Cruz de Tenerife, organizado por el Instituto

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Uno de los primeros teóricos en establecer las bases de la Heliosismología, allá por 1965, el Profesor John Leibacher, del National Solar Observatory (EEUU), ha liderado desde sus inicios el proyecto GONG (Global Oscillations Network Group), una red mundial para la observación del Sol las 24 horas al día. Con sede en Tucson, (Arizona), donde se encuentra su Centro de Tratamiento de Datos, la red GONG tiene seis nodos o estaciones distribuias por todo el planeta que garantizan la continuidad de las observaciones libres del efecto que impone el movimiento de rotación de la Tierra. El primero de esos nodos se instaló en el Observatorio del Teide, del Instituto de Astrofísica de Canarias, y ha producido muy buenos resultados científicos desde su entrada en funcionamiento, en 1995.

A continuación se recoge un resumen de los resultados de GONG en estos años de observaciones y la visión del Prof. Leibacher acerca de las perspectivas futuras de este proyecto de Heliosismología.

QUINTO ANIVERSARIO

"La red GONG celebra por estas fechas el quinto aniversario de su entrada en funcionamiento y ha dado muy buenos resultados. Técnicamente, nos ha permitido observar el Sol durante casi el 90% del tiempo; se puede decir que el Sol prácticamente no se pone para GONG. Científicamente ha sido todo un éxito: no sólo se han cumplido los objetivos propuestos, como medir la temperatura y estudiar la composición química de las regiones cercanas a la superficie solar, sino que, además, nos hemos tropezado con descubrimientos imprevistos. A veces, en los experimentos científicos resulta que, buscando una cosa concreta, nos encontramos con otra totalmente inesperada pero enormemente satisfactoria. Es lo que ha pasado con GONG. Hemos descubierto que la estructura, la rotación y la variación de la temperatura de los polos al ecuador solares varían con el tiempo. El Sol tiene un ciclo de doce años que se manifiesta en variaciones en el número de manchas solares y, a medida que esto se produce, varían también otros parámetros como la rotación del interior del Sol. Hemos descubierto que el tercio más externo de la esfera solar, lejos de ser un lago en calma, es una región sujeta a continuos movimientos de aceleración y deceleración del material, algo que desconocíamos totalmente antes de que GONG entrase en funcionamiento. Con lo cual, el experimento ha tenido mucho más éxito de lo que esperábamos."

PERSPECTIVAS FUTURAS

"Inicialmente planteamos GONG como un experimento para observar el Sol ininterrumpidamente durante mil días, unos tres años. Lo veíamos como un experimento puntual al estilo de los que se realizan en laboratorio, que una vez terminados se desmantelan y a otra cosa. Pero descubrimos que el ciclo solar cambia las frecuencias y la estructura interna del Sol y decidimos que sería interesante observar los cambios en el Sol a lo largo de un ciclo solar completo, desde el máximo hasta el mínimo de manchas solares en un período en que el Sol cambia constantemente sin que sepamos bien por qué. De modo que hemos ampliado nuestro experimento hasta once años de observación.

INSTRUMENTOS MÁS PRECISOS

Por este motivo hemos decidido cambiar las cámaras de los instrumentos que se encuentran actualmente en las seis estaciones distribuidas por todo el planeta. Además de imágenes más detalladas de la superficie solar, obtendremos 32 veces más datos que hasta ahora. Podemos decir que el éxito del proyecto inicial nos ha empujado a prolongar la vida de GONG hasta los once o doce años de un ciclo. No sólo observaremos más tiempo sino que, además, lo haremos mejor con la ayuda de las nuevas cámaras. La cámara del instrumento instalado en el Observatorio del Teide se cambiará a principios del año próximo.

La razón de estos cambios en la instrumentación es observar regiones aún más cercanas a la superficie del Sol de lo que lo hacemos hasta ahora. La superficie solar es clave para comprender lo que sucede en el conjunto del Sol y sólo podemos verla más cerca si conseguimos una mejor resolución espacial.

Por otro lado, desde que arrancamos con este proyecto sabíamos que no podríamos observar el Sol de forma local. Actualmente, independientemente de la profundidad a la que se observe, lo que conseguimos es un valor medio de una región que comprende los 360 grados del perímetro solar. Si miramos, por ejemplo, un 10% por debajo de la superficie, sacamos la media de los valores obtenidos a lo largo de todo el ecuador solar. Con la experiencia de GONG nos hemos dado cuenta de que, del mismo modo que la Sismología terrestre estudia el interior de nuestro planeta partiendo de la transmisión de ondas producidas en terremotos, o de explosiones para sondear la existencia de bolsas de petróleo, podemos hacer Heliosismología local, es decir, estudiar regiones concretas del Sol, para lo que se necesitan imágenes más precisas. Eso es lo que pretendemos conseguir con las nuevas cámaras como la que se instalará en breve en el Observatorio del Teide, capaces de observar con gran detalle la superficie del Sol.

HELIOSISMOLOGÍA DESDE TIERRA Y DESDE EL ESPACIO

Tenemos mucha suerte de contar al mismo tiempo con experimentos como GONG, en tierra, y con satélites solares como SOHO, desde el espacio. Esta combinación tan oportuna ha resultado fundamental por varios motivos. La ventaja de salir al espacio es conseguir observaciones continuas del Sol, sin la interrupción día-noche, para lo cual el satélite debe situarse en una posición donde nunca sea ocultado por la Tierra. Y esto se consigue con un solo instrumento en lugar de con una red de seis, como es el caso de GONG. Además, otra ventaja es su situación fuera de la atmósfera terrestre, con lo que pueden obtener imágenes libres de la perturbación que la atmósfera introduce inevitablemente en las observaciones. SOHO puede ‘ver’ el Sol con gran detalle. Pero tiene también sus inconvenientes, como su elevado coste. Además, las imágenes que se obtienen no son estáticas, lo que medimos son frecuencias en las ondas solares con una precisión de uno sobre cien mil. El efecto es comparable a tratar de medir la estatura de una sola persona en una multitud de diez millones en movimiento. La información resultante es confusa y de muchas de las conclusiones que hemos podido sacar de las observaciones del satélite, francamente, no estamos seguros de si son las correctas hasta que no las contrastemos con una fuente completamente independiente.

Por otro lado, los instrumentos en tierra no se pueden perder, como le sucedió a SOHO. Además, es mucho más sencillo cambiar un instrumento si se avería o mejorar la instrumentación en general si es necesario, el único inconveniente es su menor resolución espacial. Otra ventaja es que recuperamos la totalidad de los datos. Actualmente, a pesar de que tenemos una cámara pequeña, recuperamos el 100% de los datos y lo mismo sucederá cuando instalemos las nuevas cámaras. En cambio, en el caso de los satélites, los datos deben canalizarse a través de redes especiales (Deep Space Network), que limitan la cantidad de datos que pueden aprovecharse.

De todos modos, las observaciones de SOHO y las de GONG son complementarias. Aunque desde el satélite se obtiene una mayor resolución espacial que la que tenemos ahora desde tierra, necesitamos las dos perspectivas."

MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CONGRESO :

http://www.iac.es/proyect/sogo/

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