MALCOLM FRIDLUND: “Si no miramos fuera, nunca averiguaremos si estamos solos en el Universo”

Malcolm Fridlund durante su estancia investigadora en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Crédito: Elena Mora (IAC).
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La vida, tal y como la entendemos, solo existe en la Tierra. Que surgiera aquí puede que sea cuestión de probabilidad o de suerte, pero en Ciencia no hay lugar para la segunda. Se necesitan evidencias y, por esta razón, hay investigadores como Malcolm Fridlum, experto en Astrobiología y Exoplanetas, empeñado en encontrar otras tierras que puedan albergar algún tipo de vida, por simple que sea. Profesor de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y profesor afiliado en la Universidad Técnica de Chalmers, en Gotemburgo (Suecia), lleva desde los años 90 involucrado en el desarrollo instrumental y en misiones espaciales de la ESA y la NASA para la búsqueda de exoplanetas, como Darwin, PLATO o CoRoT, primera misión de este tipo de la que fue el científico encargado. Si el ser humano es un accidente biológico o no, quizá no le corresponde a él contestarlo, pero su contribución puede acercarnos a saber si estamos solos en el Universo. Malcolm Fridlund ha visitado recientemente el IAC dentro del programa de investigadores visitantes de la Fundación Jesús Serra que busca estrechar colaboraciones científicas e iniciar nuevas líneas de actuación.

 

Por Elena Mora (IAC)

 

“La probabilidad de apuntar un telescopio y observar un tránsito planetario es de un 1%”

“Podemos medir con una precisión de menos de 1 m/s el efecto gravitatorio que produce un planeta sobre la estrella que orbita”

“Si seguimos buscando vida durante otros 100 años y no la encontramos, significa que es extraordinaria, pero no que no exista”

Pregunta: Sus campos de investigación son Astrobiología y Exoplanetas, es decir, el origen, distribución y evolución de la vida en otros planetas. ¿Cómo puede un "simple científico" abordar un tema tan impresionante y extraordinario?

Respuesta: Es algo que me llegó poco a poco, de forma inesperada. Todo comenzó cuando, siendo un joven científico en la ESA (Agencia Espacial Europea), me encargaron investigar si los experimentos espaciales habían evolucionado lo suficiente como para responder a preguntas sobre cómo encontrar exoplanetas y determinar luego si había vida en ellos. Fue un estudio puramente técnico para ver si teníamos esa capacidad. Un ingeniero llamado Robin Lawrence y yo comenzamos este estudio en 1996 y no esperábamos conseguir una respuesta clara pero,  para nuestra sorpresa, seis meses después miramos más allá de nuestro laboratorio y nos dijimos: "¡Esto funcionará!". Y entonces, por supuesto, empezamos a pensar más en serio sobre la vida en el Universo.

P: Recientemente ha estado en el IAC trabajando en el análisis de espectros de estrellas que potencialmente albergan planetas en tránsito. En primer lugar, ¿qué pistas tiene para sospechar eso? ¿Cómo está yendo su análisis? ¿Qué puede saberse sobre estas estrellas y exoplanetas a partir de los parámetros observados?

R: Cuando hoy buscamos exoplanetas, los encontramos desde tierra usando espectrógrafos que miden el movimiento de la estrella a lo largo de nuestra línea de visión en función del tiempo. Si hay un planeta, su movimiento orbital y su masa harán que la estrella se "tambalee" por efecto de la gravedad, y ese movimiento se puede medir hoy en día con una precisión de menos de 1 m/s (para medir el movimiento en el Sol causado por la Tierra necesitaríamos 10 cm/s). Además, podemos calcular la masa del planeta a partir de ese movimiento.

La otra manera de encontrar planetas actualmente -hay más métodos, pero estos dos son los más precisos- es detectando su tránsito. El sistema también tiene que estar orientado correctamente para que los planetas pasen justo por delante de su estrella, ni por encima ni por debajo, y eso ocurre solo el 1% de las veces. En otras palabras, necesitamos observar 100 sistemas planetarios para detectar sólo uno donde ocurra ese tránsito, a lo que se añade que la disminución de luz de la estrella causada por ese eclipse es muy pequeña. Por ejemplo, Júpiter disminuiría en un 1% la luz del Sol si se observa desde el exterior y la Tierra lo haría en 0,01%. Dado que estas diferencias en el brillo son minúsculas, las mediciones se hacen preferiblemente desde el espacio con satélites como CoRoT, Kepler, K2 y, en un futuro próximo, TESS (NASA) y CHEOPS y PLATO (ESA).

De esta manera se puede determinar el tamaño de la estrella y el planeta en función de la "disminución" en la curva de luz, así como la duración del tránsito. Incluso podemos saber la edad del sistema planetario a partir del análisis espectral de la estrella individual.

P: Además, del análisis de espectros estelares, colabora desde hace tiempo con el IAC en la misión CoRoT. ¿Qué puede contarme sobre ello?

R: Aunque anteriormente había trabajado con personas de Tenerife, principalmente con Teodoro Roca Cortés, investigador de La Universidad de La Laguna (ULL), en proyectos de la ESA, mi gran colaboración con el IAC comenzó con Hans Deeg, astrofísico del Instituto a raíz del satélite  CoRoT. Yo era el científico principal de esta primera misión exoplanetaria y tuvimos una colaboración muy estrecha. Pusimos en marcha un proyecto de apoyo para esa misión utilizando la Estación Óptica Terrestre de la ESA, instalada en el Observatorio del Teide (Tenerife). Nuestra relación profesional se ha estrechado con los años y, después de CoRoT, hemos trabajado juntos en sistemas planetarios encontrados con las misiones Kepler y K2 de la NASA. Ahora nos estamos preparando para las misiones TESS, CHEOPS y PLATO, en las que Roi Alonso, Enric Pallé y más personal del IAC están involucrados.

P: Debido al reciente  descubrimiento de TRAPPIST-1, el sistema planetario que puede tener agua en algunos de sus planetas, la sociedad rápidamente se pregunta si hemos encontrado alguna forma de vida en ellos. ¿Por qué parece tan urgente encontrar vida fuera de la Tierra? ¿Estamos realmente preparados para una noticia de esa magnitud?

R: Esta es una muy buena pregunta. Simplemente no lo sabemos. En general, lo que a la gente realmente le interesa es la "vida inteligente", que por supuesto es más emocionante. Pero si nos fijamos en la evolución de la vida en la Tierra, que es nuestra única referencia, observamos que durante casi 4.000 millones de años la vida consistió en un organismo celular en el mar. Luego, durante otros 600 millones de años, hubo peces, dinosaurios, mamíferos pequeños y grandes, y sólo durante los últimos millones de años hemos tenido lo que podríamos llamar vida "inteligente", considerando al homo erectus como el primero. Y eso no tiene en cuenta cómo surgió la vida, que por cierto no tenemos ni idea de cómo ocurrió. Por lo tanto, si encontramos vida por ahí fuera, observando el cielo nocturno, lo más probable es que sea algo muy similar a las bacterias o incluso algo más simple. Francamente, creo que la mayoría de la gente lo olvidaría en aproximadamente una semana, aunque, por supuesto, podría estar muy equivocado al respecto.

P: ¿Son la Tierra y los seres humanos una especie de accidente biológico o no somos tan excepcionales como parece? ¿Cambiará esta visión en un futuro próximo?

R: Esta es otra buena pregunta de la que no conocemos la respuesta. En este momento estamos solos en el Universo y no solo eso. No hay hasta ahora ningún sistema exoplanetario que se parezca al nuestro, así que tal vez sí que lo estamos. La cuestión es que si no miramos fuera, más allá, nunca lo averiguaremos. Y si lo hacemos y encontramos “algo” inmediatamente, por ejemplo, vida en uno de los planetas que orbitan una estrella cercana, entonces sabremos que el Universo está repleto de ella. Porque podemos ser un accidente, pero que haya dos accidentes muy cerca, aunque sea a años luz de distancia, es tan improbable que es casi imposible. Por supuesto, si seguimos buscando vida durante otros 100 años y no la encontramos, significa que es extraordinaria, pero no que no exista.

P: En relación con los telescopios espaciales para el estudio de exoplanetas, ¿qué grandes contribuciones pueden hacer las futuras misiones TESS y PLATO? ¿Qué datos serán capaces de obtener que nos es imposible ahora?

R: TESS posiblemente podrá encontrar estrellas muy cercanas y de baja luminosidad con planetas en tránsito en su zona de habitabilidad. Eso no significa que haya vida allí, pero sí que el agua puede darse en estado líquido, primer paso para que se desarrolle. Pero eso es todo, ya que después tendríamos que diseñar la instrumentación que pueda estudiar tales objetos. Por su parte, PLATO buscará planetas similares a los del Sistema Solar orbitando estrellas brillantes como el Sol y con propiedades parecidas. Pero, de nuevo, tras su hallazgo tendremos que idear la instrumentación necesaria para continuar con la búsqueda de vida.

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SEVERO OCHOA