Los primeros resultados del proyecto BEARD explican la supervivencia de nuestra Galaxia

Imágenes profundas de ocho galaxias análogas a la Vía Láctea del proyecto BEARD observadas con la Wide Field Camera del telescopio Isaac Newton en el Observatorio del Roque de los Muchachos. De izquierda a derecha y de arriba abajo: NGC3938, NGC2543, NGC1090, NGC1087, NGC3486, NGC7606, NGC3614 y NGC3810. © Javier Román y Carlos Marrero de la Rosa.

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El proyecto internacional BEARD, liderado desde el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), ha usado datos de varios telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos y simulaciones por ordenador para explicar cómo galaxias análogas a la Vía Láctea han conseguido superar las etapas más violentas de la historia del Universo. 

El modelo actual de evolución del Universo predice una época dominada por fusiones mayores de galaxias hace unos diez mil millones de años. “Se trata de interacciones violentas, durante las cuales es previsible que estructuras débiles, tales como los discos finos de galaxias espirales, sean destruidos”, afirma Jairo Méndez Abreu, astrofísico del IAC y de la ULL e Investigador Principal del proyecto BEARD. “Las galaxias suelen tener, junto con los discos, otras componentes gruesas que les aportan estabilidad y les ayudan a sobrevivir. Es el caso de los bulbos, que son los esferoides luminosos presentes en el centro de las galaxias espirales”, continúa el investigador.

Sin embargo, algunas galaxias son discos puros, sin estructuras estabilizadoras que las hayan ayudado a sobrevivir durante las etapas más duras de la vida cósmica. Es el caso de nuestra galaxia hogar, la Vía Láctea. “¿Cómo es posible que nuestra Galaxia, y otras similares, hayan llegado hasta nuestros días a pesar de no tener grandes bulbos en sus centros? Esta es una de las preguntas fundamentales que trata de responder el proyecto BEARD mediante el análisis de galaxias análogas a la Vía Láctea, tanto reales como simuladas por ordenador”, continúa Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez, también astrofísica del IAC y la ULL y Coinvestigadora Principal de BEARD.

El proyecto BEARD, del inglés “Bulgeless Evolution And the Rise of Discs” (“Evolución de las galaxias sin bulbo y el nacimiento de los discos”), es un esfuerzo internacional en el que participan 35 investigadoras e investigadores de 13 instituciones en 6 países diferentes (España, Italia, Países Bajos, Reino Unido, México y Chile). El Comité Científico Internacional concedió a BEARD más de 600 horas de observación en varios telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM), en la isla de La Palma, para el estudio de 54 galaxias análogas a la Vía Láctea. Además, el equipo incluye a expertas y expertos en simulaciones numéricas para estudiar estos objetos desde el punto de vista teórico. En 2026, los primeros resultados han sido publicados en tres artículos científicos de la revista Astronomy & Astrophysics.

Carlos Marrero de la Rosa, estudiante predoctoral del IAC y autor principal del primero de los artículos, ha analizado imágenes profundas tomadas con el telescopio Isaac Newton en el ORM: “Hemos aplicado una técnica novedosa de análisis para poder desvelar las partes más débiles y externas de las galaxias análogas a la Vía Láctea, definiendo su extensión de forma precisa y encontrando pequeñas pero significativas diferencias con respecto a las galaxias con bulbo. Nuestra conclusión es que estas diferencias pueden ser explicadas mediante configuraciones especiales de los procesos de fusión que han sufrido las galaxias sin bulbo, aspecto que hemos explorado detalladamente en BEARD”.

“Mediante simulaciones numéricas hemos averiguado que las galaxias sin bulbo, como nuestra Vía Láctea, pueden sobrevivir durante la fase de fusiones mayores del Universo a través de dos canales. Por un lado, existe una pequeña probabilidad de que algunas galaxias no interaccionen con otras pese a la gran frecuencia de estos eventos violentos. Por otro lado, hemos descubierto que hay una configuración especial de interacción en la que los discos puros no son destruidos”, explica Yetli Rosas Guevara, investigadora de la Universidad de Córdoba (UCO) y autora principal del segundo de los tres artículos científicos recientemente publicados. “En este segundo canal, las galaxias han de fusionarse en un baile acompasado, girando en el mismo sentido y acercándose en un mismo plano, como una pareja que da vueltas sobre el mismo suelo”, continúa la investigadora.

“Las galaxias suelen estar acompañadas de un sistema de galaxias satélite más pequeñas, vestigios de los procesos de interacción pasados”, declara Salvador Cardona-Barrero, investigador de la ULL y el IAC y autor principal del tercer artículo científico de BEARD. “Las galaxias análogas a la Vía Láctea presentan una distribución de satélites distinta al del resto de galaxias, más concentrada y alineada, de acuerdo con una historia de fusiones tranquila y ordenada. Este resultado concuerda con las dos explicaciones que BEARD aporta para la supervivencia cósmica de la Vía Láctea.”

Así pues, BEARD ha conseguido explicar la existencia de galaxias como la Vía Láctea en el modelo del Universo aceptado actualmente, y continúa estudiando otros aspectos de la vida de estos objetos. Para ello, el equipo ha creado el mayor y único catálogo de galaxias análogas a la Vía Láctea disponible hasta la fecha. Todos los datos observacionales y productos de los análisis están siendo puestos a disponibilidad de la comunidad científica internacional a través de un archivo público alojado en la página web del proyecto, donde también se puede encontrar material educativo. Destaca en este ámbito la serie de cinco cómics “La batalla de las galaxias”, realizada en colaboración con el astrofísico, docente y artista Luis G. Leiva y orientada a acercar al estudiantado de secundaria el conocimiento actual sobre las galaxias espirales en general y nuestra Vía Láctea en particular.

Foto de grupo del proyecto BEARD
Parte de los integrantes del proyecto BEARD. Crédito: Arnán Armas Martel
El proyecto BEARD ha sido parcialmente financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Proyecto de Generación de Conocimiento CoBEARD (PID2021-128131NB-I00), así como del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) “Una forma de hacer Europa”.

Contacto en el IAC y la ULL: 

Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez (adlcr [at] iac.es (adlcr[at]iac[dot]es) / alorenzc [at] ull.edu.es (alorenzc[at]ull[dot]edu[dot]es))
Jairo Méndez-Abreu (jma [at] iac.es (jma[at]iac[dot]es) / jmendeza [at] ull.edu.es (jmendeza[at]ull[dot]edu[dot]es))

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