El Universo no está distribuido de manera uniforme. Las galaxias se organizan formando una gigantesca red cósmica compuesta por vacíos, filamentos y cúmulos de galaxias. Estos filamentos actúan como auténticas “autopistas cósmicas” a través de las cuales la materia y las galaxias fluyen hacia las regiones más densas del Universo. Comprender cómo influyen estas estructuras en la evolución de las galaxias es uno de los grandes objetivos de la astrofísica moderna. En este trabajo analizamos, utilizando cientos de miles de galaxias observadas por el cartografiado Sloan Digital Sky Survey (SDSS)
En el modelo cosmológico estándar ( 𝜦 CDM), las galaxias son meramente las "puntas del iceberg" visibles, residiendo dentro de masivos e invisibles capullos de materia oscura conocidos como halos. Aunque estos halos dictan la evolución y el movimiento de las galaxias, medir su verdadero tamaño y masa ha sido durante mucho tiempo una de las tareas más desafiantes de la astrofísica. Un nuevo estudio publicado en Astronomy & Astrophysics por Claudio Dalla Vecchia e Ignacio Trujillo, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), propone un avance fundamental: una definición de "borde galáctico
Un nuevo estudio revela un aumento de la actividad magnética en distintas capas de la atmósfera estelar tras el intervalo de períodos de rotación intermedios Las estrellas cambian a medida que envejecen. Al igual que nuestro Sol, giran sobre sí mismas y generan campos magnéticos que producen fenómenos como las manchas oscuras en su superficie e influyen en la actividad de sus atmósferas. En general, las estrellas giran más lentamente y su actividad magnética disminuye a medida que envejecen. Sin embargo, las observaciones han revelado una característica inesperada en esta evolución: existe