Cuando el brillo de MAXI J0637−430, un sistema binario con un agujero negro, comenzó a disminuir tras una gran erupción, ocurrió algo inesperado: las zonas externas de su disco quedaron más, y no menos, iluminadas. Un estudio publicado en Nature Astronomy , liderado por Montserrat Armas Padilla, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha revelado que este comportamiento se debe a los cambios de forma de la parte interna del disco que puede proyectar una sombra sobre las regiones más alejadas del agujero negro. Durante la fase más brillante de la erupción, esta
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