Ocultación diurna de Júpiter por la Luna – 06 de octubre de 2026

Ocultación diurna de Júpiter por la Luna. Crédito: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC
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Alfredo Rafael
Rosenberg González
Daniel López

Se muestra el resultado del seguimiento de la ocultación diurna de Júpiter desde el Observatorio del Tedie el día 6 de octubre de 2026. Se presentan imágenes de la aproximación aparente del planeta y la Luna por un lapso de unos 15 minutos, (Timelapse y foto 3), comenzando cuando aún son visibles todas las lunas del planeta: Io, Europa, Ganímedes y Calisto (foto 4) y finalizando con la ocultación total del mismo por la Luna (foto 5 y detalle en ilustración 3). En las imágenes puede apreciarse el comienzo del tránsito de la sombra de Ganímedes sobre la superficie del planeta, así como sus características bandas y la Gran Mancha Roja (foto 5). También se obtuvo una imagen completa de la Luna (mosaico) sobre la que se sobrepuso Júpiter a modo ilustrativo (foto 6). 

El pasado martes 6 de octubre el Universo nos brindó uno de los eventos más emocionantes que podemos disfrutar con un telescopio de aficionado: una ocultación planetaria por la Luna. Estas pueden darse de noche, ideales para tomar imágenes por su gran contraste, o de día, con la luz de nuestra cercana y brillante estrella siendo dispersada por la atmósfera, lo que no nos permite ver la mayor parte de los objetos celestes en luz visible (en otras longitudes de onda el cielo nocturno y diurno son muy similares, como en microondas). En esta ocasión Júpiter se ocultaba tras la Luna a media mañana (poco antes de las 11:00, hora local) después de cruzar el meridiano celeste en el Observatorio del Teide.

Así pues, para añadir dificultad a este reto, en esta ocasión la ocultación se produjo a plena luz del día, con un cielo brillante que impedía si quiera ver el gigante gaseoso a simpe vista. Solo con la ayuda de instrumentación óptica (prismáticos y telescopios, y con muchísimo cuidado de no apuntar al Sol) resultaba posible distinguir Júpiter e incluso sus cuatro lunas tras el velo atmosférico diurno. 

Las ocultaciones planetarias son eventos poco frecuentes para un lugar concreto de la superficie terrestre, algo similar a lo que ocurre con los eclipses totales de Sol. Por ejemplo, ésta será la único de este año visible desde Canarias y, si descartamos la ocultación de Marte del 29 de diciembre de 2027 por su ridículo tamaño (4”), no tenemos ninguna otra visible desde Canarias hasta dentro de 5 años. Pueden encontrar más información en la entrada de este blog: “Ocultaciones planetarias por la Luna: guía rápida para preparar tus observaciones”. En la ilustración 1 puede observase la banda sobre el planeta desde la que pudo observarse esta ocultación. Para el caso de Júpiter, tras más de tres años sin eventos de este tipo, en septiembre de 2026 comenzó una sucesión casi ininterrumpida de ocho ocultaciones mensuales por la Luna, de los cuales solo éste permite ser observado desde Canarias. La siguiente serie tendrá lugar a partir de 2034.

Ilustración 1: La zona sombreada sobre el mapa terrestre representa el recorrido, de oeste a este, desde el cual pudo observarse la ocultación de Júpiter del 6 de octubre de 2026. Crédito: Dominic Ford / https://in-the-sky.org

Salvo por una ocultación de Venus el 19 de junio de 2020, nuestra experiencia en este tipo de eventos diurnos era nula. Días antes comprobamos que Júpiter era visible con prismáticos y probamos diversos filtros (infrarrojo y polarizadores) con el telescopio intentando conseguir un mejor contraste del planeta. Para nuestra sorpresa, no nos pareció que compensara la perdida de señal ni mejorara la calidad de imagen con la resolución que éramos capaces de alcanzar, por lo que finalmente decidimos no utilizar filtro alguno. 

Para la observación utilizamos un telescopio Celestron Edge HD de 14” (355mm) con reductor de focal (0.7x) que nos deja con 2.737 mm de focal, sobre una montura VIXEN AXV con seguimiento lunar (se grabó el planeta según se acercaba a la Luna de forma aparente, aunque es la Luna la que se mueve rápidamente respecto a las estrellas y pasa por delante del mismo). Dado que la ocultación ocurriría poco después del cambio de meridiano, se decidió “engañar” a la montura y grabar todo el proceso con el cambio de meridiano ya hecho. Para las imágenes se utilizó una cámara ASI174MM de ZWO con un campo de visión de 1936 x 1216 píxeles que cubrían aproximadamente 14.2 x 8.9 minutos de arco a razón de 0.44”/pixel. Nos gusta su lectura “global” por si hay mucha turbulencia o viento, permitiendo tomas instantáneas en lugar de progresivas. 

Foto 1: Imagen de la instrumentación utilizada para registrar la ocultación de Júpiter desde el Observatorio del Tedie durante el amanecer del 6 de octubre de 2026. Autor: Daniel López / IAC

En la observación de planetas, y especialmente con focales muy largas, es importante tener el sistema lo mejor alineado posible para no tener problemas de seguimiento. Nos levantamos temprano para alinear debidamente la montura y aprovechamos el alba para realizar un mosaico de la Luna que luego utilizamos para combinar con las tomas del planeta y su satélite Ganímedes (foto 6), dándonos una perspectiva del tamaño aparente de cada uno en el cielo. Igualmente aprovechamos para sacar algunas imágenes conjuntas de la Luna con su luz cenicienta (imagen HDR) y Júpiter con sus satélites (foto 2). Para esto último se utilizó un telescopio VISAC con reductor de focal (200/1260 mm) y una cámara Canon Ra (FF) con diversos tiempos de exposición. Pocas horas después la Luna cruzaba por delante del gigante gaseoso y su séquito.

Foto 2: Imagen HDR mientras amanecía el 6 de octubre de 2026 donde se aprecia la Luna con su luz cenicienta y Júpiter con sus satélites. Autor: Daniel López / IAC

Tras valorar tiempos de exposición que no saturaban y corregir foco continuamente, comenzamos a tomar imágenes unos 15 minutos antes de la ocultación. Las primeras imágenes parecían prometedoras. Se veían las bandas de Júpiter y los cuatro satélites (al aumentar el tiempo de exposición) lo que era un resultado excelente para estar observado a plena luz del día. Los tiempos de exposición necesarios para no saturar el detector en ningún momento fueron de 4ms, aún con la ganancia al mínimo. Esto nos permitía trabajar al máximo de velocidad que permitía el detector de un centenar de imágenes por segundo. Afortunadamente el brillo superficial de Júpiter y la Luna eran bastante similares, por lo que un mismo tiempo de exposición servía para ambos objetos. Decidimos tomar secuencia de 500 imágenes (en menos de 5 segundos) cada 30 segundos. Eso nos permitiría recuperar unos 30 “fotogramas” del acercamiento hasta la ocultación. Podemos ver una muestra de ello en la foto 3 y el timelapse correspondiente.

Foto 3: Secuencia de la ocultación de Júpiter y sus satélites Galileanos por nuestro satélite natural. Comienza (izquierda) con las cuatro lunas Galileanas visibles, hasta ocultarse el planeta totalmente (derecha). Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC
Time-lapse: A sequence of frames taken approximately every 35 seconds showing the approach and occultation of Jupiter and its moons behind the Moon on 6 October 2026, between approximately 10.37 and 10.52 (local time). Authors: Alfred Rosenberg and Daniel López / IAC

Una vez procesadas, las imágenes obtenidas nos sorprendieron por su detalle. Es habitual en fotografía planetaria tomar secuencias de cientos o miles de imágenes en un breve lapse de tiempo para posteriormente selecciona un porcentaje de las mejores, alineándolas y apilándolas, consiguiendo mejor señal a ruido. Un posterior procesado mediante filtros matemáticos de las imágenes permite reenfocarlas y obtener detalles inicialmente no perceptibles. Ver las conocidas bandas atmosféricas en Júpiter no fue tan sorprendente como llegar a reconocer la Gan Mancha Roja y, sobre todo, la sombra proyectada del satélite Ganímedes que hacía muy poco había comenzado a proyectarse sobre el ecuador del Planeta. Todo ello se muestra en la foto 4, obtenida aproximadamente a las 10:40 (hora local). Aunque el fondo de cielo se muestra como negro, esto no es así en realidad. Las imágenes originales tienen un nivel mínimo de 100 cuentas sobre 256 (estábamos grabando a 8 bit), casi la mitad de la señal. Para ganar en contraste, ese valor de fondo de cielo ha sido restado en todas las imágenes.

Foto 4: Imagen de la superficie de la Luna y Júpiter con los cuatro satélites (Io, Europa, Ganímedes y Calisto, señaladas en el recuadro inferior). También se aprecian la Gran Mancha Roja y comienza a apreciarse la sombra de Ganímedes sobre el ecuador del planeta. Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC

Insistimos en señalar la dificultad añadida que supone la observación diurna, no solo por la claridad, sino por la turbulencia atmosférica añadida a la hora de observar y los continuos desenfoques en la instrumentación debidos a los cambios de temperatura por la intensa radiación solar.

La imagen que creemos más atractiva de todas las obtenidas es la que se muestra en la foto 5, tomada aproximadamente a las 10:50 (hora local) faltando un par de minutos para la ocultación del planeta. 

Foto 5: Campo completo de visión con la cámara ASI174MM utilizada en combinación con el telescopio C14 y reductor de focal (355/2737 mm) tomada aproximadamente a las 10:50 (hora local). En esta imagen podemos distinguir una región de la Luna, Júpiter y Ganímedes a su izquierda. Además de las bandas sobre el gigante gaseoso, podemos apreciar la Gran Mancha Roja y la sombra de Ganímedes que se proyecta sobre la izquierda en el ecuador del planeta. Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC

Con el fin de obtener una imagen de conjunto de la Luna completa y el planeta, y dado el limitado tamaño del campo que podíamos obtener con nuestra instrumentación, decidimos tomar diversos campos de la Luna hasta completar un mosaico de 7 teselas que nos permitiría mostrar cómo estaba la Luna pocas horas antes. De esta forma pudimos componer la foto 6, de un tamaño de más de 4.000 píxeles por lado, donde se compara el tamaño de nuestro satélite natural con el del gigante gaseoso. Cabe decir que la Luna estaba iluminada a un 20.8% en ese momento, y que estaba al 19.9 % durante la ocultación. La diferencia, menos de un 1 %, es prácticamente inapreciable. Tampoco estamos buscando información científica, sino tratando de mostrar lo más fielmente posible el evento astronómico acontecido. La ilustración 2 muestra gráficamente en qué consistió el proceso y la distribución de campos obtenidos para la Luna.

Aunque la Luna aparente ser enorme respecto a Júpiter, evidentemente es una cuestión de perspectiva. Júpiter se encuentra unas 2.000 veces más lejos que la Luna, y en realidad ésta cabría en la sombra proyectada de Ganímedes sobre el gigante gaseoso. Y Ganímedes, aunque se muestre como un pequeño punto de luz de apenas unos píxeles, es un satélite grande, mayor que la Luna, e incluso mayor que Mercurio. 

En resumen, ha sido una gran experiencia para nosotros y esperamos que los lectores disfrutes con las imágenes obtenidas. 

Ilustración 2: Explicación de la composición de la foto 6. Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC

Foto 6: Justo antes del amanecer se realizó un mosaico de 7 teselas de la Luna con la misma cámara y telescopio, con el objetivo de mostrar el tamaño aparente de Júpiter junto a la región iluminada de la Luna. La fase e iluminación de la Luna han variado menos de un 1% en ese lapso de tiempo. Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC

Ilustración 3: Detalles de la observación. Nos quedamos gratamente sorprendidos al ver la calidad de las imágenes, a pesar de ser tomadas a plena luz del Sol. Se pueden apreciar las bandas sobre el planeta, e incluso la proyección de la sombra de Ganímedes que comenzaba apenas unos minutos antes de nuestras observaciones. También es visible vagamente la Gran Mancha Roja, que no destaca por ser la cámara monocroma. La Luna y el planeta se muestran orientados con la ascensión recta en el eje horizontal y la declinación en el vertical. Autores: Alfred Rosenberg y Daniel López / IAC