MACARENA GARCÍA MARÍN: “Queremos que los científicos del IAC y la comunidad europea en general utilicen el James Webb”

Macarena García Marín durante su visita al IAC el pasado mes de marzo. Crédito: Inés Bonet Márquez (IAC).
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Durante su última visita al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) hablamos con Macarena García Marín, una de las tres antiguas estudiantes de la Universidad de La Laguna que forman parte del equipo científico y de operaciones para el Telescopio Espacial James Webb (JWST), de la Agencia Espacial Europea (ESA). El pasado mes de marzo impartió una conferencia sobre el desafío que supondrá desplegar esta gran infraestructura en el Espacio.

"Aunque el IAC no esté directamente involucrado en el James Webb, hay tres mujeres españolas que estudiamos aquí y cuyo primer contacto con la Astrofísica empezó en el Instituto”.

Por Silvia Granja y Alejandra Rueda.

P: La planificación, el diseño y las pruebas del James Webb han implicado a miles de personas ¿es el reto espacial más importante que se ha llevado a cabo?

R: Desde un punto de vista de telescopios espaciales, yo creo que sí. Todas estas tecnologías para desplegar dispositivos en el espacio ya se han usado, pero nunca se ha lanzado un objeto tan grande, con tantos mecanismos, que trabaje tan frío y que tenga tantos instrumentos.

P: ¿Y cuáles son las dificultades que presenta el despliegue del telescopio en el espacio?

R: Es un reto muy grande que tiene dos componentes principales. El primero, por supuesto, es el escudo solar. Sin escudo, el telescopio no se enfría y no podría funcionar bien. Este escudo tiene que deshacerse de su cobertura, desplegarse, separar sus cinco láminas y tensarse. Todo eso requiere muchísimas pruebas en tierra, muchísima verificación y muchos movimientos en el espacio. Y luego los espejos primario y secundario. El secundario tiene que desplegarse, hacer un “click” en la componente vertical y abrir las dos alas que están a los lados. Son muchos mecanismos que tienen que funcionar. Para algunos hay redundancias. Todo se ha testeado muy bien en tierra y pensamos que va a funcionar. En cualquier caso, para casi todo hay un plan B. Se ha puesto un esfuerzo muy importante detrás para que todo funcione como debe.

P: Pensamos que ya están ideando el sustituto del James Webb. ¿Cuál es este proyecto? ¿Qué se sabe de él?

R: Todos los proyectos de grandes telescopios espaciales llevan más de 20 años de principio a fin. Ahora hay varias ideas en la mesa. Una de los más posibilidades tiene se llama LUVOIR y va a ser un gran telescopio. Se está barajando que su espejo primario mida entre 9 y 14 metros de diámetro, mientras que el del James Webb tiene 6,5, y que pueda observar en el ultravioleta, óptico e infrarrojo. LUVOIR no solo abriría la ventana de posibilidades para estudiar los orígenes del Universo y su evolución. También quiere poner bastante énfasis en el estudio de planetas, que es un gran tema de estudio en Astrofísica. Se quiere buscar planetas como la Tierra, con atmósferas habitables. LUVOIR sería un gran observatorio, no solo para eso, sino también para evolución de galaxias, origen del Universo, etc. en un rango muy amplio de longitudes de onda.

P: Has trabajado en el desarrollo del instrumento MIRI. ¿Qué aportará este instrumento al telescopio? ¿Qué tipo de observaciones permitirá?

R: MIRI va a ser el único instrumento del telescopio que opere en el infrarrojo medio. Es un instrumento que funciona como varios instrumentos en uno. Es muy modular y, como es el único, se decidió desde el principio tenerlo todo: imagen en 9 filtros, espectroscopía y coronografía, que es un sistema que permite ocultar una estrella muy brillante o el núcleo de una galaxia y ver un poco lo que hay detrás. Eliminas el brillo y ves, si es una estrella, los planetas alrededor. Aparte de eso, hemos incluido modos en espectroscopía y en imagen para estudiar tránsitos planetarios. Es como varios instrumentos en uno, todo combinado.

P: ¿Por qué organizar el taller sobre el James Webb en el IAC?

R: El IAC no está directamente involucrado en el James Webb, pero hay tres mujeres españolas que estudiamos aquí y cuya primera conexión con la Astrofísica, incluso con la instrumentación, empezó en el Instituto. Con lo cual, siempre tienes ese enlace. Ismael Pérez Fournon fue la primera persona que me habló del James Webb, cuando todavía era el telescopio de próxima generación. El motivo para hacerlo es porque queremos que los científicos del IAC y la comunidad europea en general utilicen el James Webb. En muchos aspectos, puede ser complementario a instrumentos que están en el Gran Telescopio Canarias.