El próximo 12 de agosto de 2026 viviremos un acontecimiento extraordinario: un eclipse total de Sol. Durante la breve totalidad del eclipse solar, el cielo se oscurece y podremos ver unos pocos astros que normalmente solo son visibles de noche. Pero esta experiencia no es tan excepcional únicamente por la oscuridad, ya que eso ocurre cada noche; lo realmente único de un eclipse solar total es la posibilidad de poder observar a simple vista la capa más externa y oculta del astro rey, una de las estructuras más enigmáticas y espectaculares del universo: su corona.
La corona solar es la capa más externa de la atmósfera del Sol, una vasta región de plasma enrarecido que se extiende millones de kilómetros hacia el espacio. Aunque la superficie del Sol ronda los 5.500 °C, la corona alcanza de 1 a 3 millones de grados Celsius (e incluso más en zonas activas), por lo que el misterio de por qué es tan caliente sigue siendo objeto de estudio. Es millones de veces menos densa y brillante que la superficie solar, por lo que el resplandor del Sol normalmente la oculta; solo se puede observar a simple vista desde la Tierra durante un eclipse solar total, cuando la Luna bloquea el disco central. En ella, los campos magnéticos del Sol esculpen su plasma en forma de anillos, arcos y columnas, y cuando estas partículas escapan de la gravedad solar, forman el viento solar que viaja por todo el sistema solar.
Para entender el desarrollo completo del evento, es imprescindible conocer las cuatro etapas o contactos que marcan su progresión. El primer contacto (C1) es el instante en que el borde de la Luna parece «tocar» y empezar a cubrir el disco del Sol, marcando el inicio de la fase parcial del eclipse, periodo durante el cual es obligatorio usar gafas solares homologadas para evitar daños oculares.

El segundo contacto (C2) marca el comienzo de la totalidad del eclipse solar, momento en que la Luna cubre por completo la brillante superficie del Sol y cuando puedes quitarte las gafas de eclipse y mirar directamente a simple vista. Durante un instante, justo antes del segundo contacto, se pueden observar fenómenos espectaculares justo en el borde de la Luna, como el efecto del anillo de diamante y las perlas de Baily (destellos de luz solar que se filtran por los valles y cráteres lunares). Entre el segundo y tercer contacto tenemos la fase de eclipse total, donde la Luna cubre totalmente el disco solar (fotosfera y cromosfera) y permite observar la capa más externa y débil de su atmósfera, la corona solar.

El tercer contacto (C3) marca el fin de la fase de totalidad de un eclipse solar total; el borde del disco lunar se desplaza lo suficiente como para permitir que el primer rayo brillante del Sol vuelva a reaparecer, dando inicio nuevamente a la fase parcial del eclipse, produciéndose nuevamente las perlas de Baily y el anillo de diamante.

En cuanto se produce el tercer contacto, es obligatorio volver a utilizar las gafas de eclipse homologadas para observar el resto del evento de forma segura. Por último, el cuarto contacto (C4) es el momento en el que el borde de la Luna se separa por completo del disco del Sol, marcando el fin definitivo de todo el fenómeno astronómico y devolviendo la luz solar a su normalidad.

El IAC ha organizado una serie de actividades en torno al eclipse total de Sol de este 12 de agosto en Palencia dentro del Proyecto NATE (North African Telescope Eclipse), impulsado conjuntamente con la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P) y el Observatorio Nacional Solar (NSO) de la Fundación Nacional de Ciencia estadounidense (NSF), con el apoyo de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) del Gobierno de Canarias.