Estamos en plena ‘temporada de eclipses’. En una ventana temporal de algo más de treinta días las geometrías del Sol, la Tierra y la Luna coinciden. Tal y como explica la astrofísica y divulgadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Irene Puerto, “en su baile orbital a miles de kilómetros por hora, estos tres cuerpos celestes quedan perfectamente alineados en el espacio, dando lugar a una secuencia de ocultaciones”.
“En cada una de estas temporadas suelen registrarse entre dos y tres eclipses, alternando eventos solares y lunares”, añade Puerto. Tras el eclipse solar que se vivió el pasado 12 de agosto de forma total en gran parte de la Península y parcial en Canarias, la arquitectura del Sistema Solar completa su ciclo este viernes 28 de agosto de madrugada con un eclipse parcial.
Se trata de un eclipse parcial donde en el punto de máximo ocultamiento, la sombra de la Tierra (la umbra) cubrirá entre el 90 % y el 96 % del disco lunar, dejando únicamente una delgadísima franja exterior expuesta a la luz solar directa.
¿Por qué ocurre un eclipse lunar?
El fenómeno tiene lugar cuando la Tierra se sitúa exactamente entre el Sol y la Luna, proyectando un cono de sombra en el espacio. Al atravesar la Luna esta región sombreada, deja de recibir la radiación solar directa.
¿Por qué la Luna no desaparece y se tiñe de rojo?
A diferencia de lo que podría intuirse, la parte de la Luna sumergida en la sombra terrestre no se vuelve completamente invisible. La razón reside en nuestra propia atmósfera porque la luz solar que pasa rozando los bordes de la Tierra y atraviesa las capas atmosféricas. Esto hace que la atmósfera disperse las longitudes de onda más cortas y azules, que es el mismo fenómeno que hace que el cielo sea azul por el día. La refracción hace el resto porque las longitudes de onda más largas —los tonos rojizos y anaranjados— se refractan y logran desviarse hacia el interior del cono de sombra, proyectándose sobre la superficie lunar.
Durante el eclipse, la Luna actúa como una pantalla que refleja la luz de todos los amaneceres y atardeceres que están ocurriendo simultáneamente en la Tierra.
Horarios y cómo observarlo
A diferencia de los eclipses de Sol, los eclipses lunares son completamente seguros de observar a simple vista, sin necesidad de filtros ni protección ocular especial.
Para no perderse el fenómeno, la cita requerirá trasnochar o madrugar en la madrugada del viernes 28 de agosto. En Canarias (hora local) la fase de sombra comenzará a las 03:30 horas, alcanzando su máximo a las 05:13 horas.
En la Península y Baleares, la fase parcial empezará a las 04:34 horas y su punto máximo se registrará a las 06:12 horas cuando se podrá contemplar el 96 % del disco oscurecido.
En otros lugares como Latinoamérica, el fenómeno será visible durante las últimas horas de la noche del jueves 27 o la medianoche previa, dependiendo del huso horario de cada país.
Desde el IAC les recomendamos que aprovechen la madrugada del viernes para trasnochar o madrugar con motivo científico porque la mecánica celeste nos ofrece una oportunidad perfecta para observar en directo la dinámica de nuestro vecindario cósmico. No es necesario subir a ningún sitio alto ni usar ningún instrumento.